Zonas de mar con protección declarada, desde reservas integrales a usos regulados.
Bajo este nombre caben figuras muy distintas: desde reservas integrales donde no se puede extraer nada hasta áreas donde solo se regulan ciertas artes de pesca o épocas. Las que funcionan comparten tres cosas —protección real, vigilancia y superficie suficiente—, y su efecto más documentado es el desbordamiento: los peces crecen y se reproducen dentro, y las poblaciones de alrededor se benefician. Muchas son también los mejores puntos de buceo, precisamente porque conservan lo que fuera ya no queda.
A partir de lo que ya sabemos de área marina protegida.
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