Especies que se alimentan de plantas: hierba, hojas, tallos, raíces o semillas.
Comer plantas es más difícil de lo que parece: la celulosa es dura de digerir y ningún animal produce por sí mismo las enzimas necesarias. Los herbívoros lo resuelven con microbios simbiontes alojados en un estómago compartimentado o en un intestino muy largo, y con dientes que crecen de continuo para resistir el desgaste. A cambio acceden a un recurso abundante, y su presión de pastoreo modela el paisaje: muchos ecosistemas abiertos existen porque hay grandes herbívoros comiendo en ellos.












A partir de lo que ya sabemos de herbívoro.