Ecosistemas de altura, donde el clima cambia con cada centenar de metros.
Subir una montaña equivale a recorrer latitudes: en pocos kilómetros se pasa del bosque al matorral, al pasto alpino y a la roca desnuda. Esa compresión crea franjas de hábitat estrechas y aisladas unas de otras, lo que convierte a las cumbres en islas biológicas con mucha especie endémica y poco margen de maniobra. Sus habitantes lidian con menos oxígeno, más radiación y un frío que puede llegar en cualquier mes, y muchos resuelven el invierno bajando de altitud en vez de migrar lejos.












A partir de lo que ya sabemos de montaña.