Tierras áridas donde el agua manda, con temperaturas extremas y lluvias escasas.
Un desierto no se define por el calor sino por la falta de agua: los hay abrasadores y los hay fríos, y algunos de los más secos del planeta están en la Antártida. Su fauna vive resolviendo el mismo problema de mil maneras —obtener agua del alimento, concentrar la orina, pasar el día bajo tierra, activarse solo de noche— y buena parte de su actividad se comprime en los pocos días que siguen a una lluvia. La vida está ahí; lo que pasa es que casi nunca coincide con el mediodía.












A partir de lo que ya sabemos de desierto.
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