Especies que viven por su cuenta y solo buscan compañía para reproducirse.
La estructura social de una especie explica muchas cosas de su comportamiento: cómo defiende su territorio, cómo cría y hasta el tamaño de su cerebro. Una especie solitaria ocupa un territorio propio, caza o se alimenta sola y solo coincide con otras de su especie en la época de cría o en un recurso muy concentrado. Es, con diferencia, la forma de vida más común del catálogo, y no implica aislamiento: casi todas mantienen una red de señales químicas, sonoras o visuales con sus vecinas.












A partir de lo que ya sabemos de solitario.
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