Especies sin un horario fijo: pueden estar activas de día, de noche o a ratos en ambos.
Algunas especies no encajan en el reparto clásico entre diurnas y nocturnas: alternan periodos de actividad y de descanso a lo largo de las veinticuatro horas, lo que en biología se llama actividad catemeral. Suele depender de la estación, la temperatura, la disponibilidad de alimento o la presión de depredadores y personas, y puede cambiar de una población a otra de la misma especie. Para quien quiere observarlas significa que no hay una hora garantizada, pero tampoco una hora perdida.












A partir de lo que ya sabemos de actividad variable.